En sus comienzos es un canalla que sólo aspira a ser el rey del hampa mundial. Se hace acompañar por dos secuaces, el experto en cajas fuertes Roy Ordini y el científico malévolo “profesor” Pelham, inventor del helicar ó helicoide, una especie de autogiro cilíndrico en el que apenas caben los tres a presión y del que dispondrían de toda una flota. Aunque, como decimos, al principio era villano, Spider en la práctica terminaba haciendo el bien, porque se enfrentaba sin cuartel a la competencia. Nunca asesinaba, incluso salvaba la vida a policías sólo por fastidiar a sus rivales. Pero no dudaba en enfrentarse a los polizontes cuando iban detrás de él, con los trucos más sucios y traicioneros. Los policías Bob Gilmore y Pete Trask tendrán encomendada la casi imposible misión de atraparle. Una tarea realmente difícil para la policía luchar en igualdad de condiciones contra alguien provisto de poderes. Spider se enfrentará a la ley a la vez que con villanos de lo más estrambóticos.
Mucha culpa de tanta burrada era la cadencia semanal. Había que poner al personaje en situación desesperada y luego salvarle para volver a caer otra vez en lo mismo. En las ediciones españolas podía resultar incluso mareante, era el lógico resultado de leer seguido lo que en su publicación original apareció por entregas, de dos a cuatro páginas en las que había que crear suspense semana a semana. Tensión constante, giros bruscos de la historia, contradicciones y huidas hacia delante. Esto es lo que había.
Pero en realidad, en el contexto en el que esto sucedía, The Spider no llamaba especialmente la atención entre los personajes con los que compartía revista y mercado. Por supuesto que los cómics son siempre fantasía, pero estamos acostumbrados a cierta dosis de algo que pretende ser credibilidad. Superman tiene poderes porque es extraterrestre. Spiderman porque le picó una araña radiactiva. Para todo se intenta dar un intento de explicación. Pero esto no ocurre con los personajes británicos. Todos ellos comparten en mayor o menor medida unos guiones inverosímiles, absurdos y alocados. Veamos por ejemplo a Mytek. ¿Quién puede creerse que en sólo dos semanas se pueda construir un robot gigante del tamaño de Mazinger Z? Y encima, con unas avanzadísimas computadoras, y un armamento superior al de países enteros. Y por si fuera poco, en el corazón más denso y remoto del África profunda, donde sin duda abundan las capacidades técnicas para lograr una hazaña así. Sin comentarios. ¿Y Kelly? Que se encuentre con un talismán que le confiere invulnerabilidad está muy bien, pero, ¿a qué clase de idiota se le puede ocurrir contárselo a la prensa y anunciar públicamente que lo utilizará para luchar contra el mal? ¿Se puede ser más memo? Y aun le parecería raro que todos los criminales del mundo intentaran arrebatárselo, o que el gobierno británico se lo quitara para proteger al primer ministro.
Con semejantes compañeros de viaje, The Spider no resulta tan extraño. Si este fue el tono de los guiones que Siegel presentaba en Warren, no es de extrañar que los consideraran impublicables. Pero en el mercado británico encajó a la perfección. Las revistas eran semanales, como hemos dicho. Y en ellas aparecían multitud de personajes, dos, tres o cuatro páginas para cada uno. El paralelismo con lo que pasaba aquí con Bruguera o con Editorial Valenciana es más que evidente. Cabeceras como Valiant, Lion, Vulcan, Buster, Thunder, Eagle o Tiger. Y hubo muchas más. Y todas ellas en con los contenidos en blanco y negro. Hubo un montón de fusiones editoriales hasta que la mayoría de estos héroes y villanos fueron a ser propiedad de I.P.C..
Una vez finalizada la entrega semanal, Spider continuó apareciendo de forma esporádica, y tuvo varias reimpresiones, primero en la propia Lion y después en la revista Vulcan. Mientras duró el serial, también se editaron aventuras en otras publicaciones con autores distintos, como en los anuales de la misma Lion. Con la cancelación progresiva de las cabeceras de I.P.C. a lo largo de los 80, todos los personajes de la editorial desaparecieron del mapa durante años. Varios guionistas británicos hicieron aparecer a estos héroes y villanos en cómics de otras editoriales, homenajeándolos mediante guiños dado que no podían utilizarlos legalmente. La compra de I.P.C.por parte de Warner, propietaria a su vez de DC como todos sabemos, propició la recuperación de todos ellos en la miniserie “Albion”. Siendo Alan Moore el argumentista de la historia, podemos ver que la idea básica es idéntica a la de Marvelman-Miracleman. Se trata exactamente de lo mismo, de volver a poner otra vez en acción personajes que llevan más de un cuarto de siglo totalmente desaparecidos. Se explica dónde han estado metidos y vemos los efectos que han causado en ellos el paso del tiempo. No especialmente en The Spider, pues ahora vemos que otro de sus poderes es envejecer mucho más lentamente de lo normal. Aunque le llaman Alfred Chinard, en los años 60 jamás se mencionó su nombre civil. El final de “Albion” deja a todos listos para que en cualquier momento puedan volver a ser utilizados. Esto ocurrió en 2006 y la cosa no arranca de nuevo, pero seguro que es cuestión de tiempo y tarde o temprano volveremos a ver a estos héroes y antihéroes en acción. Podemos suponer que integrarlos en el universo DC es una tarea complicada hasta que no acabe la vorágine de crisis, cambios de rumbo y nuevas versiones y orígenes que lleva sufriendo la editorial en los últimos años. De momento han aparecido varias reediciones, las de Zarpa de Acero y Kelly se han publicado en nuestro país. Pero la de Spider, titulada en portada “King Of Crooks” (Rey de los Ladrones, evidentemente para evitar líos con Marvel y Spiderman), aún sigue inédita.
Tantas confusiones finalizaron definitivamente cuando Mundicómics emprendió una nueva colección a principios de los 80 en la que se rebautizó a Spider como “Flierman”. Fueron cinco números que alguien tuvo la mala ocurrencia de colorearlos horrorosamente, pues ya hemos mencionado que los originales eran siempre en blanco y negro. La serie continuó con cuatro cuadernos más deFlierman publicados por Surco. Estas nueve entregas son las más fáciles de encontrar de segunda mano, y son perfectamente válidas para quien tenga curiosidad en conocer a The Spider, puesto que arrancaron con su primera aventura, y aunque se saltaron unas cuantas, terminan con la última que escribió Siegel, “Ordini el Terrible”. Lamentablemente el brusco cierre de la colección dejó la historia inconclusa. Para conocer el desenlace hay que retroceder en el tiempo hasta el nº 26 de la colección de lomo de Vértice, el título del tomo es “Adiós Spider, Hasta Nunca”. No hace falta señalar que “Albión” fue publicada por Norma y que aún se puede encontrar en librerías especializadas.
The Spider no fue lo único que publicó Jerry Siegel para el mercado británico, pero sí fue el personaje más longevo y recordado. Al igual que otros compañeros de I.P.C., fue editado en un montón de países, incluso fuera de Europa. Parece mentira que, para los admiradores del creador del género de superhéroes, sea tan desconocida una obra que sin duda fue la más importante de su carrera después de Superman. En cualquier caso, como hemos visto, Spider también le ha sobrevivido, y esto le debe estar haciendo sonreír dentro de su tumba.

Un pequeño video de los paso de la portada de The Spider.
Me encanta Spider, Zarpa de Acero, Mitek y Kelly. Aún conservo como oro en paño los primeros números de Vértice y los excepcionales volúmenes en blanco y negro de Ediciones Internacionales. Obras maestras del comic y un toque diferente del género super heroico y aventurero.
ResponderEliminarEsto lo escribí yo para las webs de Mariano Bayona y Javier Olivares. Me parece incluso elogioso que se haya copiado aquí, pero creo que al menos debería haber figurado mi nombre. Nacho Jordán. ignaciojordang@yahoo.es
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